jueves, 15 de marzo de 2007

Mi vida sin mí: extracurricular.

Ya comenté que, a pesar de tener horario de tarde, todos los días tengo algo que hacer por las mañanas (relacionado o no con los idiomas). Se dice que los traductores (o futuros traductores) somos curiosos y que, debido a esto, y a la naturaleza de nuestra profesión (o futura profesión) ganamos siempre al Trivial, al Scattergories, al Tabú o al Palabras Cruzadas. Incluso alguno del gremio ha ganado algún que otro concurso cultural de la tele (ahora mismo me acuerdo de un tal Óscar que permaneció unos 70 programas en Saber y Ganar). En definitiva, esta curiosidad y ganas de aprender de otras disciplinas me lleva a mí y a muchos de mis compañeros a experimentar materias diversas.

En primer lugar, los cursos extraescolares más comunes entre estudiantes de Traducción son los de idiomas. ¿Quién no se ha llenado de entusiasmo pensando en la cantidad de lenguas extranjeras que uno puede aprender? ¡Japonés! ¡Ruso! ¡Árabe! ¡Chino! ¡Finés! Ahora mismo, de sólo pensarlo, me entran ganas de correr a una librería y hacerme con un manual de gramática de cualquiera de estos idiomas y estudiármelo, a ver si soy capaz de aprender algo autodidácticamente por una vez. Por esto, precisamente, más nos vale aceptar de antemano que no somos superhéroes y que no podemos compaginarlo todo. Aunque claro, si voy a Chino de 9 a 10 y salgo cuarto de hora antes, quizás me de tiempo a llegar a Árabe en la otra punta de la ciudad los lunes y miércoles; además, si no como los jueves, puedo ir a tres horas de japonés intensivo para permitirme una hora libre los martes antes de mis prácticas de conversación de Checo. Me mareo de sólo pensarlo. Mejor conformarme con las clases extras a las que es humanamente posible asistir. Quién tuviera el reloj aquél que consigue Hermione en el tercer libro…

En fin, yo me he centrado tan sólo en otro idioma fuera de la universidad, como mis compañeros (aunque alguno se atreve con dos lenguas, pero no más). No descarto, de todas maneras, estudiar otros idiomas más adelante. El ruso, por ejemplo, me atrae. Espero tener tiempo más adelante para aficionarme a él. Por cierto, ¿qué fue de la Universidad Élfica que iban a construir en la sierra de Madrid junto con un parque temático sobre Tolkien? Juré hace año y medio que cuando la inauguraran allí iba de cabeza y pienso mantenerlo. Quizás si consigo un título puedo especializarme en traducción castellano-quenya y así amplío horizontes profesionales hacia el mercado de los juegos de rol… Dejando aparte las bromas, creo que, aunque a los estudiantes de Traducción nos interesen mucho los idiomas, deberíamos centrarnos en uno sólo de momento. Es mejor anclar las bases de los estudios traductológicos primero, que ya habrá tiempo para lo demás.

En cuanto a cursar idiomas fuera de la Universidad (ahora toca un poco de información objetiva), supongo que casi todos nosotros sabemos buscarnos las castañas. Lo más fácil y común es acudir a una Escuela Oficial de Idiomas. Las hay en casi todas las ciudades pequeñas y, en las grandes (como en Madrid capital), se puede encontrar un gran abanico de lenguas para elegir. En las EOI los precios son públicos y suponen una gran ventaja frente a las academias privadas. No obstante, sólo unas pocas imparten clases por las mañanas, algo que a mí me viene muy mal. Otra opción para estudiar idiomas son las academias privadas que he nombrado antes. Hay que tener cuidado a la hora de elegirlas, aunque si uno es bastante trabajador y autodidacta se apañará con lo que sea. Yo me fío más de las conocidas y de las que ofrecen títulos válidos internacionalmente (como las que ganaron el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2005: Alliance Française, British Council y Goethe Institut, entre otras). Son bien caras, claro. Como he dicho antes, si eres trabajador, puedes arreglártelas con cualquier tipo de curso e, incluso, avanzar un poco en el idioma por tu cuenta. Por último, la tercera opción para estudiar idiomas fuera de la Universidad no se aleja mucho de ella. Normalmente se pueden cursar lenguas extranjeras como asignaturas de libre configuración e incluso algunas universidades tienen departamentos exentos para ayudar a cualquier estudiante a mejorar su segunda lengua, a no olvidarla, o a aprender una nueva (aunque en muchas ocasiones estos departamentos se centran tan sólo en el inglés).

Concluyo ya este artículo sobre cómo estudiar otros idiomas fuera del programa curricular de Traducción. La próxima vez hablaré de lo que algunos estudiamos o practicamos fuera de la carrera, y que nada tiene que ver con ella, ni con los idiomas.

Un saludo.

Irene Igualada

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hombre, yo estudié una ingenieria, pero tengo esa misma curiosidad de la que hablas. Bueno, de hecho estoy estudiando traduccion tambien ;) Pero vamos, que no es exclusivo de los traductores, lo importante es ser inquieto culturalmente.

Por cierto, el Goethe y otros organismos NO son academias privadas, son organismos publicos de sus paises dedicados a difundir el idioma y la cultura.

De las EOI habría mucho que hablar , pero es cierto que por precio y por calidad son de lo mejor en España para estudiar lenguas extranjeras.

Olli Carreira dijo...

El reloj de Hermione se llamaba giratiempo XD

Patricia dijo...

¡Ay mi madre! Pero bueno...¡No sabía que escribías aquí! Pues precisamente eran tus comentarios estos de "Mi vida sin mí" mis favoritos... ¡Qué arte tiene Srta.Igualada! Traducción y Harry Potter, ¡qué de cosas compartimos! ;)
(Ya decía yo que sólo había una persona en el mundo que se metería a una academia a estudiar élfico...y era mucha coincidencia que tuviese el mismo turno que yo, viviese en mi misma ciudad, hablase de Harry Potter y quisiera estudiar élfico y ruso...)

Bueno, a partir de ahora me tendrás aún más pegada a Tradublog.
Buenas noches compi ;)
(lo del giratiempo es imperdonable ¡eh!)

Patricia dijo...

¡Ay mi madre! Pero bueno...¡No sabía que escribías aquí! Pues precisamente eran tus comentarios estos de "Mi vida sin mí" mis favoritos... ¡Qué arte tiene Srta.Igualada! Traducción y Harry Potter, ¡qué de cosas compartimos! ;)
(Ya decía yo que sólo había una persona en el mundo que se metería a una academia a estudiar élfico...y era mucha coincidencia que tuviese el mismo turno que yo, viviese en mi misma ciudad, hablase de Harry Potter y quisiera estudiar élfico y ruso...)

Bueno, a partir de ahora me tendrás aún más pegada a Tradublog.
Buenas noches compi ;)
(lo del giratiempo es imperdonable ¡eh!)

Irene dijo...

Ups, perdón Anónimo por meter la pata con lo del Goethe y etc. Es que asocio caro con privado, no lo puedo evitar.

Inma dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Creo que es mejor centrarse en el aprendizaje profundo de uno o como mucho dos idiomas (aquellos que después vamos a tener que manejar en nuestra profesión)que intentar estudiar al mismo tiempo 3 ó 4 idiomas y pretender alcanzar el mismo nivel que tenemos en la primera lengua extranjera. Creo que eso es algo casi imposible, sobre todo teniendo en cuenta el poco tiempo que la carrera nos deja para poder dedicarnos otras ocupaciones, salvo que seas un superhéroe, como dices, lo cual sería de admirar. Para estudiar otros idiomas por gusto siempre habrá tiempo.

No obstante, es cierto que los traductores y en general los estudiantes de lenguas, tienden a cargarse con actividades extracurriculares dedicadas al estudio de idiomas diferentes de los que estudian diariamente en clase y que por algún u otro motivo les llama la atención, lo cual siempre viene bien para saciar las ansias por aprender o para tenerlo como hobbie o como entrada en el curriculum.

Por último, respecto a las academias o centros de enseñanza de idiomas, no creo que sólo haya que fijarse en la calidad y el precio, lo cual ya es bastante importante y decisivo a la hora de elegir, sino también en que después te otorguen un título, o al menos te permitan acceder a la obtención de alguno, que sea reconocido tanto en el ámbito nacional como internacional.