La última vez hablé de la actividad extraescolar a la que nos dedicamos más a menudo los estudiantes de Traducción: los idiomas. Sin embargo, existen otras varias materias en las que podemos gastar nuestro tiempo y, aunque en principio no parezca que tienen mucho que ver con nuestra carrera, queremos dedicarnos un poco a ellas.
En primer lugar, ya que hay que completar ciertos créditos de libre configuración, lo más sensato sería elegir alguna asignatura, curso o seminario que nos interese y que, además, nos permita ventilarnos esos créditos. Hay para todos los gustos. Cuando me matriculé en la universidad me fascinó (por decirlo finamente) la cantidad de asignaturas «raras» a las que puede apuntarse uno. Tardé en decidirme. Tardé todo el verano en decidirme. Deseché los idiomas (como el seductor Finés) por motivos que ya conté anteriormente y al final me quedé con un par de asignaturas de Filología Clásica que, al igual que apasionantes son también pesadas (a mí entender), pero aún no me he rendido. No sé si en todas las universidades te dan la opción de cursar este tipo de asignaturas en el primer ciclo, yo hablo sólo por mi experiencia en
Si quieres salir de la universidad de una vez y formarte (o divertirte) por tu cuenta, hay muchos cursos que organizan los ayuntamientos en los centros culturales, escuelas de música, casas de la juventud, universidades populares… Si estás bien informado de lo que se oferta puedes encontrar algo que te interese, aunque el horario no siempre te va a venir bien (no se puede tener todo). Yo durante un tiempo (un corto, corto tiempo, más bien) asistí a clases de pintura en un centro cultural y, últimamente, he estado aplicando aquella experiencia a la traducción ya que «esto no es una pipa» amigos míos, por lo tanto «a pipe» no tiene por qué ser «una pipa»… da que pensar. También aprendí en esas clases mis primeras palabras en alemán: Der blaue Reiter y Die Brücke (bendito Expresionismo). En cualquier caso, la cultura siempre nos viene muy bien: cuanto más sepamos menos tendremos que documentarnos, cuanto menos nos documentemos más tiempo ganamos y, cuanto más tiempo, más dinerito, o simplemente más tiempo libre (pero es que el tiempo es oro)
Existen también otro tipo de actividades anexas a ciertas asociaciones. Si te gustan los pájaros, te unes a
Por último, digo yo que me toca comentar algo sobre los deportes: si queréis hacer ejercicio, pues lo hacéis, pero a mí nadie me va a obligar a ello. En fin, no debo ser tan dura con los deportistas, ya se sabe: «Mens sana in corpore sano». En cualquier caso, haced el favor de practicar un deporte de verdad, como correr, nadar o jugar al fútbol, porque: pilates (?), bodybalance (??), just pump (???)… ¿qué es todo eso, por Dios? O mejor aún, practicad «sillonbol» que al menos no causa agujetas.
Un saludo y feliz Semana Santa. Recordad que estamos en abril, no en agosto, así que no volváis de las vacaciones quejándoos de que os ha hecho mal tiempo.
Irene Igualada Baeza
sábado, 31 de marzo de 2007
Mi vida sin mí: extracurricular (II)
viernes, 30 de marzo de 2007
¿De dónde viene y a dónde va la licenciatura en Traducción e Interpretación? (II)
Bueno, este post es continuación del primero que se publicó hace un par de semanas, en el que hacemos un repaso general de la evolución de la carrera, desde sus inicios, hasta el proceso de Bolonia, con todo lo que podrá implicar en el futuro.
Para refrescaros la memoria, en el último post nos quedamos en que a principios de los 90 se aprueba por fin el plan de estudios de la carrera y la carrera se consolida. En la década de los 90, nuestra carrera, que prácticamente era desconocida (aún hoy nos confunden con "¡ah! esos estudios para ser actriz, ¿no?”), empezó a experimentar un auge en la demanda de acceso. ¿Qué significa esto? Pues que muchos estudiantes se decidían por TeI al terminar la secundaria, con el resultado de que mucha gente no podía acceder, ya que no había, ni hay aún hoy, plazas para todos los que se sienten llamados por esta carrera.
Así, en el plazo de 15 años, se pasó de menos de 10 facultades públicas y privadas a un total de 25 que tenemos en la actualidad (¡¡unos 1500 licenciados por año!! y la cifra sigue creciendo). La evolución es probablemente la más intensa entre todas las carreras. Lo que antes era una carrera minoritaria, ahora ya no es tal. No obstante, el acceso a los estudios sigue siendo restringido, como sabemos, porque en algunos centros se lleva a cabo una criba por nivel de lengua, mientras que en otros, se entra por nota de corte de secundaria. Actualmente, la carrera de TeI, debido al sistema de numerus clausus (oferta vs. demanda), da los máximos de corte casi todos los años en alguna universidad, con un perfil de estudiantado de alto rendimiento, que accede a la carrera con notas de no menos de 8. (¿Cuánta gente se puede estar quedando fuera?!)
Uno de los motivos por los que la carrera tiene tanta demanda, es por que la gente se la imagina como una formación aplicada a las necesidades de la sociedad y del mercado de trabajo, es decir, porque tiene un enfoque práctico, porque nos enseña un oficio real y fácilmente identificable: el de traductor y/o intérprete. La gente se siente atraída por TeI frente a la opción de las filologías porque asocian las filologías con la única salida profesional de la docencia y con contenidos más teóricos o abstractos (no quiere decir que esto sea realmente así, pero en una encuesta realizada en 2005, vimos que eso es una creencia asentada). La carrera de TeI les parece más "moderna", por ponerlo de algún modo. Lo cierto es que, clichés aparte, la formación sí proporciona al licenciado una serie de capacidades que facilitarán su inserción laboral. La carrera tiene unos índices de inserción más que alentadores, ya que se encuentra entre las que tienen una mayor proporción de licenciados empleados poco tiempo después de terminar los estudios (esto se desprende de diversos estudios de seguimiento de licenciados, de varias universidades). Ahora bien: no todo el mundo conseguirá ser traductor y/o intérprete, porque la proliferación de centros de TeI ha dado lugar a un proceso de saturación en el mercado. Es decir: la carrera responde a la demanda de acceso, pero parece que no tanto a la demanda de especialistas que hace el mercado. Así funciona la universidad española, en otras carreras también: periodismo es un clarísimo ejemplo de esta falta de previsión. Esta lectura negativa, no lo es tanto en nuestro caso, si tenemos en cuenta que los principales elementos de la formación que recibimos (idiomas, tecnología-informática, movilidad, autonomía de trabajo y trabajo en equipo por igual, capacidad de familiarizarse con nuevos temas de forma rápida –documentación, procesamiento de información- (capacidad de aprender rápido), etc.) coincide casi punto por punto con lo que las empresas buscan. Es decir, con una perspectiva flexible del futuro profesional, los estudiantes sí siguen teniendo buenas bazas de encontrar buenos empleos en los que poner en práctica sus capacidades (comercio exterior, relaciones internacionales, etc., además de traducción/interpretación, localización, docencia, etc.).
En fin, volviendo al plano “histórico-analítico”, esta época de consolidación (90’s) y, en cierto modo, "auge" de los estudios de TeI, coincide en el tiempo con lo que se ha venido a llamar la “crisis de las filologías”. Esta supuesta crisis tiene que ver con la idea de "rentabilidad" aplicada al sistema universitario. Resulta que para los administradores de la educación, si la carrera no se masifica, no es rentable. A mi esta idea me espanta bastante. Por eso proliferan ahora las facultades en TeI, porque la gente las solicita, pero no necesariamente porque lo requiera la sociedad. De hecho, mucha gente las solicita para manejar los idiomas de forma práctica, en el mundo de la empresa, pero no necesariamente para ser traductor o intérprete. Creo que el problema no es si las filologías deben o no deben subsistir, sino que probablemente sea necesaria una diversificación de la oferta de carreras en las que los idiomas juegan un papel importante. Personalmente, echo de menos, y creo que el mercado también, que hubiera títulos del estilo de Lenguas Aplicadas o Comercio Exterior (empresariales con enfoque de internacionalización de la empresa + idiomas). Y me parece ridículo plantearse la desaparición de las filologías, porque no se debe olvidar que si desaparecen, solo quedaríamos tres tipos de profesional con lenguas: traductores/intérpretes, maestros de inglés o francés para primaria y diplomados en turismo. De ser así, nos quedaríamos sin especialistas en la docencia de lenguas universitaria y sin prácticamente ningún especialista en otras lenguas que no fueran inglés y francés (alemán, italiano, ruso, árabe!!, chino!!, etc…). Bueno, es probable que haya que modernizar o reenfocar o mejorar las filologías, pero no creo que la solución sea eliminarlas, porque no tengan tanta demanda de estudiantes.
En el próximo post me gustaría seguir tratando otros aspectos sobre la situación actual de la carrera y recibir comentarios vuestros sobre aspectos generales positivos y negativos que detectéis (no específicos de un centro, sino de los estudios en general). Una vez cerremos este capítulo, pasaremos a analizar entre todos qué pasará con los estudios en el proceso de Bolonia.
¡Saludos!
Elisa Calvo
miércoles, 28 de marzo de 2007
Traducción jurada
¿Qué es? Es lo que me pasó por la cabeza cuando me hablaron por primera vez de ese tipo de traducción. Eso fue el año pasado. Unos compañeros de clase estaban hablando de cómo haríamos para convalidar las asignaturas para conseguir el título de traductor jurado. Me quedé con la boca abierta, y como había tenido una mala experiencia con una traducción que contenía términos jurídicos, me negué rotundamente a cursar cualquiera asignatura que contuviese la palabra “jurídico/a”. Hasta que le eché una ojeada al horario de quinto (o sea este año) y vi que “Tradución de textos xurídicos e administartivos” era troncal… No dormí en todo el verano…
Pero lo cierto es que ahora estoy muy agradecida de que sea obligatoria. Pues, me doy cuenta de que no es tan difícil como pensaba que sería. Es cierto que hay que conocer los sistemas jurídicos de varios países, pero no es el fin del mundo. ¿Acaso no es necesario saber de todo para ser traductor? Además es una traducción de la que viven muchos profesionales, pues la traducción de patentes, de títulos académicos, entre otros, es muy demandada.
Ante todo, ¿de qué va la traducción jurada? Si no me equivoco, y si lo hago, corregidme, se trata de una traducción sellada y oficial. Por lo tanto tiene que estar “perfecta”, ahí no vale eso de “bueno, lo entenderán así” (¿quién nunca pensó algo así?J), pues tiene que ser exacta fidedigna al original.
Para ser traductor jurado en España, se necesita cursar un número de créditos determinados de traducción económica, jurídica y administrativa, así como 9 créditos de interpretación consecutiva y otros 9 de simultánea. Don’t worry!!! ¡No es obligatorio luego ser intérprete jurado! Cada uno pide el título que quiere, si quiere ser solamente intérprete jurado, traductor jurado o los dos. Hay universidades (como es el caso de la Uvigo) donde las asignaturas y los créditos necesarios para ser traductor jurado son obligatorios, así que al acabar la carrera sólo tenemos que ir a “reclamarlo”. De todos modos las demás universidades deben de informar sobre este tema, y siempre hay posibilidad de cursar los créditos necesarios de alguna manera. Eso depende de las universidades. Así que informaos bien.
Sólo se puede conseguir el título de traductor jurado en la combinación de lenguas cursadas en la carrera. Este año sale, por primera vez y después de llevar 10 años aprobado, el examen para ser traductor jurado de español-gallego. Hay que estudiar por propia cuenta, pero vale la pena. En Catalunya ya llevan años haciendo exámenes de este tipo para el catalán. Desconozco la situación de Euskadi.
Una vez obtenido el título de traductor jurado, podremos, obviamente, hacer traducciones juradas. Pues haremos parte del grupo de profesionales que “pueden dar fe de algo” (sí, sí, como el Luisma en Aída). Hay que hacer un sello para estampar en todas las páginas de la traducción jurada, siempre debidamente acompañado de nuestra firma y en papel de Estado (0,03 €/papel). Estos papeles están numerados por lo que SIEMPRE hay que vigilar que los números vayan seguidos y en orden.
El precio de las traducciones juradas varía, como acontece con todas las traducciones, como ya he comentado en mi primer artículo. Os aconsejo cobrar los precios establecidos, nunca menos por ser novatos (siento repetirme, pero es muy importante). En Galicia cobran un mínimo de 25 euros (alrededor de 300 palabras), después se cobra 0,09 €/palabra. Eso varía, por supuesto, como ya he mencionado anteriormente.
La traducción jurada me parece una profesión muy interesante y mejor remunerada que las otras. También es cierto que tiene que ser mucho más meticulosa. Ahora os toca elegir a vosotros.
domingo, 25 de marzo de 2007
Interculturalidad: USAL vs UCO
Voy a empezar mi pequeña revisión de la interculturalidad en las distintas facultades de T&I con una comparación entre la de Córdoba y la de Salamanca, y analizar así los inconvenientes o ventajas con respecto al tratamiento de la interculturalidad en los estudios de traducción, de una facultad nueva y otra de larga tradición y renombre.
Si consultamos la programación de ambos centros, encontramos en el segundo curso de
Si miramos el programa de
También me parecen acertadas otras asignaturas de
Por el contrario, no he podido encontrar en la programación de
No sabemos aún si los estudiantes de T&I de
Yaiza Rojas
sábado, 24 de marzo de 2007
VI Encuentro Nacional de Estudiantes de T&I (ENETI)
Se celebrará el próximo 23 y 24 de Abril, en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante. Si estáis considerando la posibilidad de acudir, quizá os animéis ante la idea de que el alojamiento os puede salir gratis. La UA ha puesto en marcha un programa de alojamiento para los asistentes que van desde fuera de Alicante, que podrán pernoctar en casas de alumnos de la UA.
Podéis encontrar más información al respecto y el programa completo del evento aquí. Nos gustaría reclutar a algún asistente al evento para que "retransmitiese" los diferentes actos desde nuestro blog. Si alguien está interesado, por favor que se ponga en contacto con nosotros a través de tradublog@gmail.com.
Un saludo!
Olli Carreira
Teoría del Lenguaje Literario
Hace dos días que comenzó oficialmente la primavera. ¡Qué bonito! Qué fechas tan entrañables en las que todo el mundo (aunque sea inconscientemente) se ve poseído por un espíritu rematadamente cursi y ñoño, a través del cual todo se ve bonito, bucólico y pastoril (sí, como un inevitable espíritu garcilasiano que nos preside desde marzo hasta ya entrado el mes de junio)
A pesar de todos los tópicos manidos que tiene esta época del año no todo es así: comienza el buen tiempo (aunque este año la estación haya entrado con nevadas y temporales en el norte y un invierno descafeinado por aquí por Andalucía), se puede salir a la calle sin envolverse en capas y capas de abrigo ni temer por la deshidratación (circunstancia que en menos de dos meses ya comenzará a notarse aquí abajo) y, quien más quien menos, coge de vez en cuando un libro para leerlo bajo el suave sol de estos meses (para seguir con el tópico del locus amoenus en el que todo invita al descanso y tranquilidad)
Hace algo menos de nueve meses, cuando abría un libro, fuera del género que fuera, simplemente lo leía y, para ponerme a prueba, intentaba traducirlo a alguno de los idiomas que controlo. Ahora no. Ahora me planteo una serie de problemas, desde equivalencias hasta el respeto por el uso del vocabulario en la lengua meta, para adecuarlo a la época histórica y al movimiento literario del original, por nombrar sólo algunos.
Puede que estos problemas me hubieran surgido de manera más o menos espontánea cuando me hubiera tenido que enfrentar directamente a una traducción literaria (porque estamos de acuerdo en que a nadie se le ocurre traducir utilizando los mismos vocablos y formas un soneto de Shakespeare que un relato de Poe), pero quizás no podrían llegar a la profundidad necesaria si no hubiera tenido una asignatura que me introdujera en esta problemática de manera más directa: Teoría del Lenguaje Literario.
El temario se fundamenta en el estudio (teórico y práctico) de los diferentes posicionamientos respecto a la teoría literaria a lo largo de la Historia, la evolución del pensamiento literario y el reflejo de este hecho en las formas literarias de la época concreta de cada movimiento. Se trata de una asignatura cuatrimestral de carácter obligatorio en la Universidad de Córdoba, en primer año de TeI y que es anual en segundo año de las filologías impartidas por la UCO.
El hecho de que la asignatura se imparta tan sólo durante un cuatrimestre obliga a constreñir el temario para poder abarcar todo el espectro de la evolución del pensamiento literario (desde Aristóteles hasta Jakobson, pasando por Sainte-Beuve y los románticos ingleses), aplicando todas las características de cada una de estas formas de ver el arte de la Literatura como una guía a tener en cuenta para ser respetuoso a la hora de traducir.
Un aspecto interesante de las prácticas de Teoría del Lenguaje Literario es el trabajo con ejemplos bilingües de los textos que han de compararse y a analizarse, es decir, el trabajo con los originales y su traducción al castellano, lo que posibilita la observación de los métodos que el traductor ha seguido para la resolución de los problemas que se le han podido presentar a la hora de conservar una figura retórica en la lengua meta, amoldar un vocablo a las connotaciones que son necesarias en ese contexto concreto o su respeto por el estilo del original, por ejemplo.
El programa teórico, a parte de con análisis de textos y su comentario, se acompaña con una serie de lecturas obligatorias, que servirán para aplicar el contenido de la asignatura a la hora de comprender la estructura, forma, estilo, contenido e intencionalidad de las obras, pues son ejemplos magistrales de alguna de las teorías literarias explicadas en clase.
Esta asignatura, junto con Lingüística Aplicada a la Traducción y los idiomas extranjeros (evidentemente), es una de las más enfocadas directamente al objetivo central de la licenciatura y que (hablo desde una visión tan sólo de estudiante de primero) más puede servir para situarse de cara a una traducción, en este caso, literaria que, en cursos sucesivos se verá ampliada y complementada con la formación en otros tipos de traducción y en interpretación.
Un saludo.
Ildefonso Laguna.
jueves, 22 de marzo de 2007
Una cuestión de método
Los métodos empleados en la enseñanza de idiomas han sido muchos y variados a lo largo de los años. Nos encontramos, por ejemplo, con el método de gramática-traducción, muy empleado en la enseñanza y el aprendizaje de lenguas clásicas como el latín o el griego.
Otros métodos como el directo, también conocido como método natural, parten de la idea de que una lengua extranjera puede aprenderse del mismo modo que un niño aprende a hablar, es decir, sumergiendo al alumno en situaciones lingüísticas dentro de contextos reales. Algo se podría decir también del método audiolingüísitico de Skinner que se basa en la repetición de frases de utilidad inmediata que el alumno, movido por un estímulo, aprende a imitar y traducir.
Sin embargo, de todos ellos, uno de los más empleados en la actualidad es el llamado método comunicativo, aquel que sostiene que la principal finalidad del aprendizaje de una lengua, ya sea propia o extranjera, es el aumento de la competencia comunicativa. Se trata, por tanto, de un enfoque que, por encima de todo, pretende desarrollar en el alumno competencias lingüísticas orales y escritas tanto de compresión como de producción.
El empleo de un método u otro depende en gran medida del concepto que se tenga de lengua y del objetivo que se persiga con la enseñanza del idioma. En la actualidad, el hecho de que se entienda la lengua como un fenómeno social que se utiliza para la comunicación hace que sea el método comunicativo el más empleado. No obstante, esta moda de los métodos pasa relativamente pronto, si no pensad en todos aquellos profesores que alguna vez os han dado clases de idiomas y veréis como en varias ocasiones han empleado metodologías diferentes.
Personalmente, no creo que unos métodos sean mejores que otros, quizás sólo sean más acertados que otros en determinados aspectos. Una vez escuché decir a alguien, bastante ducho en esto de la didáctica de las lenguas, que el mejor método es uno ecléctico, que contenga los aspectos positivos de cada enfoque válido.
Podemos decir, por tanto, que existen aspectos que siempre tendrían que incluirse en un enfoque metodológico; y uno de los más importantes, al menos a mi juicio, es la enseñanza de las destrezas orales; las destrezas relativas a hablar y a escuchar la lengua extranjera.
Como futuros traductores e intérpretes necesitamos dominar la lengua en sus registros oral y escrito al mismo nivel.
En las aulas de T&I, las destrezas escritas, es decir, la escritura y la lectura, se practican y trabajan con mucha más frecuencia en detrimento de las destrezas orales. Esto puede deberse al excesivo número de alumnos (en ocasiones hasta 100) que dificulta notablemente la puesta en práctica de actividades de carácter oral; a las malas condiciones acústicas de las aulas; o a que quizás sea más fácil trabajar con otro tipo de actividades como las típicas de rellenar huecos, leer textos para contestar preguntas, traducir párrafos u oraciones de un idioma a otro etc.
No digo que no debieran hacerse, pues son necesarias, pero en ocasiones abarcan toda la clase sin que al alumno se le permita el ejercicio de otra destreza oral que no sea la de escuchar al profesor hablar en la lengua extranjera, lo que es de agradecer a todos aquellos que se esfuerzan en hacerlo.
Tampoco digo que los docentes no se preocupen por ayudarnos a desarrollar nuestra capacidad para hablar y escuchar el inglés, el francés, el alemán… sólo digo que la enseñanza que recibimos sobre éste aspecto puede ser insuficiente, bien por la escasez de tiempo, el elevado número de alumnos etc., lo cual se antepone a sus buenas intenciones.
Por esto pienso que es necesario que nosotros, los alumnos, también pongamos de nuestra parte e intentemos escuchar y hablar las lenguas que estudiamos todo lo posible.
Además de las academias, cursos de idiomas en el extranjero y las conocidas becas erasmus y de lectorados, existen múltiples cosas que podemos hacer desde casa con la ayuda de alguna tecnología que otra:
-ver las noticias y programas en canales extranjeros
-sintonizar emisoras de otros países, existen diversos programas de radio a través de Internet que nos dan acceso a casi cualquier emisora del mundo (e.g: screamer radio)
-ver películas y series en versión original, los dvds son un recurso excelente para esto último (recordad que poner los subtítulos en español no sirve de nada)
-apuntarse a programas de intercambio con estudiantes extranjeros; en
-acercarse a las fiestas erasmus
-hablar con los estudiantes extranjeros que haya en clase en su idioma
-ir al cine para ver películas en versión original
Si no encontráis nada de esto, siempre os podéis acercar al casco antiguo de vuestra ciudad y buscar algún guiri despistadillo con el que entablar conversación.
Un saludo y hasta otra,
Inmaculada Prieto