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lunes, 21 de mayo de 2007

¿De dónde viene y a dónde va la licenciatura de T&I? (V)

¡Hola a todos!
Un virus (informático) no me dejó escribiros el viernes... pero ya tengo el ordenador como nuevo (formateado, etc.), tras pasar el fin de semana reinstalando programas, etc. ¿Cómo era posible la vida antes de que tuviéramos ordenadores?

Hoy sigo con el tema sobre las diferentes posibilidades de evolución de los estudios de TeI. Para poder continuar, voy a hablaros del Libro Blanco del Título de Grado en Traducción e Interpretación, encargado por la ANECA (Agencia de Calidad Universitaria española) y realizado por representantes (profesores) de todas las facultades de TeI de España en 2004. Si alguien está muy interesado en consultar este informe, lo podéis encontrar aquí o aquí.

Se trata del primer estudio sistemático de la titulación y se realizó en 2004. Para mí, representa una fuente bastante interesante porque recoge los debates principales que se están tratando en la titulación (el papel de la interpretación en el currículum, la direccionalidad de la traducción - desde o hacia la lengua materna-, la importancia de la lengua B y C en el plan de estudios, etc.).
Hace un repaso de cómo están los estudios de traducción e interpretación en Europa y otros países y utilizan datos estadísticos sobre el alumnado y sobre la inserción laboral de los licenciados, etc. Tras debatir en varias sesiones plenarias en aquel año lo que cada miembro de la comisión del estudio opinaba sobre el futuro de los estudios, el informe concluye que las dos posibilidades con más crédito en aquel momento eran:

- Una opción mayoritaria de un grado (licenciatura) de 240 créditos en
ocho semestres (= o +/- a la licenciatura actual en duración y no requeriría mucha adaptación)
- Una opción menos apoyada de un grado de 180 créditos en seis semestres (esta opción parece ser la que más se repite en países de la UE, por lo que se tuvo en consideración)

Ambas opciones irían seguidas de másters oficiales de uno o dos años, que irían enfocados en dos direcciones distintas:

- Másters profesionales: dedicados a la especialización en un campo de trabajo (interpretación, localización, etc.)
- Másters de investigación: equiparables a los hasta ahora denominados Programas de Doctorado.

En la actualidad, el panorama parece estarse modelando de la siguiente manera:
En primer lugar, la estructuración y puesta en marcha de los másters va por delante de la estructuración y reforma de las titulaciones de grado. Actualmente ya existen másters oficiales, en su mayoría de investigación, como el de la UGR y hay varios másters profesionales que probablemente arrancarán a partir del curso que viene. No se pueden confundir estos másters homologados con los tradicionales másters que venían ofreciendo las universidades y otras entidades y que no tenían condición de oficiales. Ahora mismo conviven másters oficiales y no oficiales, algo a tener en cuenta por aquellos que estén en la tesitura de ampliar su formación tras la carrera. No es que uno sea peor que otro, pero es cierto que los oficiales tienen un reconocimiento administrativo superior.

Por otro lado, parece que la tendencia en cuanto al grado es a que las cosas no cambien radicalmente en los próximos años. Hay aspectos en los que sí notaremos cambios:

- La introducción del crédito europeo, si se hace efectiva, supondrá una reducción del número de horas de clase del modo en que ahora las conocemos y se traducirá en una mayor carga de trabajo tutelado por el profesor.
- Posiblemente se modernicen los sistemas de evaluación, con la progresiva introducción de sistemas de evaluación continua.
- Posiblemente la carrera tienda a no ser tan especializada y hacer mayor hincapié en la adquisición de competencias y conocimientos algo más generalistas.
- La nueva ley universitaria dará mayor libertad a los centros para que diseñen sus planes de estudios (se flexibilizarán los modelos de planes de estudios nacionales que tenemos ahora, que es por lo que todas las carreras son parecidas en todas las universidades). Esto dará lugar a que las universidades se esforzarán más en ofrecer una carrera atractiva y en perseguir la calidad (= prestigio). Se distinguirá más entre unas facultades y otras y los ránking de universidades como el que publicásteis el otro día, tendrán más importancia de la que tienen ahora. Aunque la carrera será de carácter más generalista, habrá más especialización entre los centros y posiblemente se sabrá, por ejemplo, cuáles son los mejores centros para estudiar interpretación, para estudiar localización, para estudiar traducción con ruso, etc. ya que este será el recurso que los diferentes centros utilicen para marcar su calidad (= prestigio).

Esto son algunas pinceladas de lo que parece más probable después de consultar todas las fuentes que conozco. Pero habría muchísimo más que decir sobre muchos de estos temas. Aún nos queda para unos cuántos posts.

¡Saludos!

Elisa

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viernes, 20 de abril de 2007

¿De dónde viene y a dónde va la licenciatura en Traducción e Interpretación? (III)

Ya vengo diciendo en los posts anteriores que me gustaría hablar del proceso Bolonia y de cómo puede afectar a los estudios de traducción e interpretación. Pues bien, antes de nada, voy a hacer una breve introducción al proceso Bolonia, o proyecto para el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Quizás resulte un pelín denso, pero, sin esto, no podemos hablar de cómo afectará a TeI. Esta iniciativa tiene varias intenciones básicas:

  • - Establecer un vínculo más estrecho entre la formación universitaria y las demandas de la sociedad/mercado (de ahí los modelos de enseñanza centrados en la adquisición de "competencias”, es decir, pertrechar al alumno con una serie de aptitudes prácticas y/o teóricas de carácter general, necesarias en casi todos los trabajos, y otras competencias de carácter específico, necesarias para trabajos más especializados. (Por ejemplo, en nuestro campo, una general: capacidad de trabajar en equipo, una específica: manejar Trados).
  • Unificar los diferentes sistemas universitarios europeos en torno a unos criterios comunes para facilitar la equiparación/homologación etc. de cualificaciones (para así fomentar también la movilidad de los ciudadanos de Europa, de ahí el énfasis en la promoción del aprendizaje de las lenguas también).
  • - Invitar a los sistemas más anquilosados a replantearse y reformular sus estrategias de enseñanza-aprendizaje: de universidades en las que todo gira en torno al docente o al contenido que transmite el docente (clases en las que se lee en voz alta un texto y los alumnos copian apuntes que memorizan), a universidades que también conceden un papel muy importante al estudiante (evaluación continua, clases participativas, etc.) (De aquí la iniciativa de crédito europeo que pretende que el trabajo del estudiante fuera de clase sea tutelado de forma individualizada por el profesor y tenga un reconocimiento en cuanto a carga académica).

  • - Mejorar la calidad universitaria para que los centros de investigación y formación europeos puedan competir internacionalmente.
La reforma sobre el papel es bastante prometedora y podría suponer una buena ocasión para darle un empujoncito a nuestra universidad española. No obstante, plantea bastantes cuestiones de aplicación muy difíciles de resolver. Los debates en las universidades giran en torno a las siguientes cuestiones:
  • - ¿Quién pagará los gastos que generará la reforma? ¿Cuánto costará la reforma para que sea realmente efectiva? Porque una reforma educativa requiere dinerito...

  • - ¿Cómo se puede esperar que los profesores aprendan a enseñar de otra manera si no se invierte en formación/concienciación del profesorado? Con este tema, me imagino a profesores que tengan estrategias de enseñanza tradicionales, con clases de 200 alumnos, a los que se les dice de golpe que tienen que tutelar el trabajo de cada uno de ellos, sabiendo sus nombres (que antes nunca supieron), sus puntos fuertes y débiles, no evaluar solo sus resultados finales sino también toda su evolución de aprendizaje, dejar estrategias de formación como leer en alto y tomar apuntes o dar bibliografía y que el estudiante empolle para el examen final, para pasar a ser mediadores de los debates críticos que los alumnos tendrían en sus aulas, fomentar el trabajo en equipo, análisis crítico, evaluación formativa -no evaluar con exámenes finales y ofrecer feedback personalizado para reorientar el aprendizaje del alumno-, etc... Es muy bonito, pero creo que difícil de exigir. Especialmente sin que medie un auténtico esfuerzo para que los profesores no solo sean expertos en las materias que investigan, sino que también adquieran formación didáctica. Actualmente no hay ni siquiera un miserable CAP para profesorado universitario... y en los concursos de plaza se valora sobre todo la producción de investigación, no la formación como docente.

  • - ¿Se reducirá el volumen de los grupos de alumnos para que la tutela individualizada sea viable? ¿Quién podrá tutelar a 250 alumnos de un mismo grupo, con varios grupos de este mismo tamaño, de forma individualizada? Solo se me ocurre un profesor capaz de hacer algo así de forma efectiva, el Profesor Dumbledore (pero ya trabaja en Hogwarts). ¿Podrá la universidad española, desde el punto de vista económico, multiplicar la contratación de profesores para permitir que los grupos se reduzcan?

  • - ¿Qué competencias son las que se deben enseñar? ¿Con respecto a qué criterios? Aquí el debate es si la universidad debe formar para la empresa, para la sociedad, para el humanismo, para la ciencia, para la ciencia que deje dinero, etc.

  • - Y finalmente: ¿Qué pasa con las carreras que tenemos hasta ahora? ¿Subsistirán? ¿Subsistirán como están? ¿habrá que reformarlas, recortarlas o ampliarlas? ¿Qué criterios se aplicarán para tomar estas decisiones? En fin, todo un tomate.

Yo veo que en toda esta coyuntura, la carrera de traducción e interpretación no está muy mal posicionada e, incluso, por las características de nuestros estudios y facultades, parte del trabajo ya lo llevamos hecho. Hay posibilidades de que no salgamos muy mal parados. En el próximo post intentaremos averiguar cómo afectará toda la reforma a nuestros estudios.

Saludos

EC

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