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martes, 29 de mayo de 2007

Asignaturas "culturales" en TeI

Sólo quedan tres días para que comience el mes de Junio. Puede que sea algo psicológico, pero parece como si el estrés latente (que lleva ahí ya mas de un mes, aunque no haya aflorado en todo su esplendor hasta el momento) se acentuara en este cambio de mes, y la sensación de agobio se haga más fuerte…O también puede que influya el hecho de que en dos semanas empezamos los exámenes y el primero que tengo es el anual de Árabe (como se suele decir: “la primera en la frente”)

Este es mi penúltimo artículo de esta primera “temporada” de TraduBlog (y no sé si Olli tendrá la inmensa bondad de renovarme el contrato), así que lo aprovecharé para hablar de asignaturas un poco menos abstractas que las que he tratado hasta el momento, y ocuparme de Cultura de los países…(en el caso de la UCO se ofertan los países anglófonos, francófonos y árabes por el momento)

Como ya escribí en un artículo anterior, la actividad del traductor nunca es neutra, viéndose fuertemente influida tanto por la cultura original como por la de la lengua receptora. Es por este hecho por el que este tipo de asignaturas son puntos importantes en el plan de estudios de una licenciatura como la nuestra.

Respecto a la UCO, Cultura de los países…es un grupo de tres asignaturas optativas (frente al carácter obligatorio que tienen estas asignaturas en la UGR, que además de las culturas de los países de las lenguas B y C que curse el estudiante, incluye una asignatura con la propia: Civilización española) que se ofertan en diferentes cursos según el idioma que se haya elegido (aunque se suelen ofertar de manera paralela en el mismo año para todos los alumnos de la titulación) Así, por ejemplo Cultura de los países anglófonos es una optativa de segundo curso, Cultura de los países francófonos se puede cursar en tercero y Cultura de los países árabes se considera una de las “asignaturas optativas que podrán ser ofertadas en cualquiera de los cursos de la titulación” dentro del catálogo de la UCO, lo cual no deja muy clara su situación dentro del plan de estudios.

Bajo mi punto de vista, no estaría mal considerar la opción de que este tipo de materias figuraran en la lista de las obligatorias, pues el tema de la influencia de la cultura en las obras traducidas es de gran importancia (recuérdense las teorías de Mary Snell-Hornby sobre la llamada Escuela de la Manipulación y su defensa de la biculturalidad del traductor), y si se quiere realizar un buen trabajo de traducción, lo primero que debe hacerse es conocer adecuadamente el punto de partida de la obra a cuyo trasvase lingüístico nos enfrentamos, que siempre vendrá marcado por las imposiciones culturales de la lengua y del entorno del autor.

Así pues, si tal y como decía Weisgerber “las personas caminan por el itinerario que su lengua les marca”, y hay más de una escuela traductológica que considera esencial la influencia mutua de las dos culturas que se ponen en contacto mediante la figura del traductor, un estudiante que desconozca el bagaje de las lenguas con las que trabaja no podrá realizar un trabajo completo de traducción, ni sabrá enfrentarse a muchos problemas causados por la distancia cultural de las lenguas que pone en contacto.

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viernes, 11 de mayo de 2007

Historia de la Traducción

El picor en la garganta, mis estornudos continuos, y los treinta y siete grados que marcaba ayer un termómetro del Ayuntamiento frente a la puerta de la estación de tren a las dos y cinco de la tarde, son señales inequívocas de que el buen tiempo se ha asentado (al menos en Andalucía) de manera irrevocable. ¡Qué bonito es Mayo! Y de hecho, lo es. Es el mes de Córdoba por excelencia: cruces, patios, cata, feria…Pero resulta que los estudiantes no somos cordobeses, somos simples residentes, y como a día de hoy falta un mes y dos días para que comiencen los exámenes en Traducción, no tenemos derecho a nada de lo que he nombrado antes (excepto a padecer alergia y estrés en cantidades industriales)

El otro día, mirando el catálogo de la biblioteca de la Universidad para buscar unos libros que necesito para un trabajo, me encontré con ensayos sobre Historia de la Traducción, y me acordé de que el próximo curso (si todo sale bien y consigo aprobar algo más que Inglés) tengo esa asignatura, por lo que decidí echar un vistazo al programa de la materia.

Historia de la Traducción es una asignatura de Primer Ciclo de TeI, de carácter obligatorio y que, al menos en la UCO, se imparte en el segundo curso de la licenciatura. Como viene siendo la tónica general de las asignaturas de Traducción, tiene un temario largo a pesar de ser una asignatura cuatrimestral.

Lo interesante de la asignatura es la variedad de temas tratados en ella. Como todas las asignaturas que llevan por nombre Historia de…es compleja debido a su carácter eminentemente teórico, pero con el enfoque adecuado puede dar una visión amplia al estudiante de los diferentes problemas de la Traducción.

El objetivo de Historia de la Traducción es realizar un recorrido por las diferentes épocas, analizando el enfoque desde el que se ha realizado la actividad traductora y el desarrollo de ésta y de la traductología, comenzando por las lenguas de la Antigüedad de Oriente Próximo para el análisis de los textos sagrados más importantes (centrándose sobre todo en la Biblia), pasando por la Edad Media y el trasvase de estas lenguas al árabe y más tarde al latín, hasta el desarrollo de la Traducción en las diferentes lenguas nacionales y las teorías del siglo XX.

Puede pensarse que esta asignatura sólo puede servir para poco más que la ampliación de nuestra cultura general, pero, personalmente, no creo que sea así. Todo profesional debería conocer la evolución de la disciplina en la que trabaja. En ciertas carreras esto se lleva a la práctica, pues recordemos que hay asignaturas como Historia de la Enfermería o Historia de la Arquitectura, y en los conservatorios se imparte Historia de la Música, por nombrar sólo algunos ejemplos.

Si se conocen las diferentes etapas de la práctica de la Traducción y cómo se ha ido dando solución a los problemas a los que esta disciplina se ha enfrentado a lo largo de la Historia, se podrá tener una mayor comprensión de los textos a partir de su contexto temporal, y evaluar las carencias de las traducciones anteriores, o poner en práctica alguno de los elementos traductológicos que hayan permitido afrontar una problemática concreta.

Un saludo.

Ildefonso Laguna.

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sábado, 28 de abril de 2007

Instituciones Internacionales y Política Internacional

Sabemos que la traducción no es una actividad neutra. Es imposible traducir un texto (o interpretar en cualquier situación) sin verse influido por algún factor externo (cultura de origen, situación política del país origen del texto, su evolución histórica, etc) y, evidentemente, por factores internos al traductor (formación, cultura a la que pertenece, escuela a la que se suscribe, etc)

Estos condicionantes están muy señalados en la traducción literaria, ya que no supondrá el mismo grado de dificultad trasladar al castellano una novela costumbrista inglesa, que una novela histórica japonesa, por cuestión de la cercanía de estas culturas con la nuestra. Sin embargo, apenas existen estos condicionantes en la traducción científico-técnica, debido al carácter universal que pretenden tener estos textos.

En cuanto a la traducción jurídica, la cuestión se complica algo más, por lo que es necesario un cierto bagaje, al menos para no poner una sarta de barbaridades en una traducción.

Una de las posibilidades de trabajo que ofrece esta licenciatura es la de trabajar en el servicio de traducción de algún organismo oficial, sea a nivel estatal como internacional (con mucha suerte y una mayor dosis de trabajo y esfuerzo, todo hay que decirlo, pero la posibilidad existe), y es en este tipo de situaciones cuando se ha de tener (a parte de un conocimiento importante del tema que se esté traduciendo) la cabeza bien situada respecto al mundo donde nos desenvolvemos.

La primera formación general que se recibe acerca de este tema se oferta en el primer ciclo de TeI, con asignaturas como Instituciones internacionales o Política internacional contemporánea.

El traductor no sólo recibe textos de un carácter más o menos legislativo, sino que ha de trabajar con ellos enfocándolos desde una perspectiva conocedora de la situación de los países de origen respecto al marco de la ordenación internacional, e incluso de la legislación interna y la organización territorial tanto del país original como del receptor. En esta situación, no se trata ya de un problema de trasvase de terminología, sino de un problema de diferenciación de entes jurídicos de mayor o menor rango. Por poner un ejemplo, no sería correcto traducir la palabra alemana Länder por Comunidad Autónoma, cuando los primeros tienen un mayor grado de autogobierno administrativo y competencial y mayor poder político en Alemania que las segundas en España, y así en cualquier ámbito, pues el texto que se traduzca debe ajustarse a los términos de la legislación europea (o internacional, dependiendo del organismo que lo produzca), pero también a las leyes estatales propias de cada país, respetando su terminología y procedimientos.

Es evidente, por lo tanto, que el aspirante a traductor debe conocer el funcionamiento y la organización de los organismos oficiales en los que es una posibilidad que su actividad se desarrolle en un futuro no tan lejano, además de tener clara la situación política del momento, pues estas situaciones repercutirán en su trabajo, ya que son factores clave que harán que su labor se vea determinada en una manera u otra. Si los Ministros de Asuntos Exteriores hacen diplomacia en reuniones, mediante discursos y negociaciones, nosotros la hacemos mediante textos, y de la misma forma puede haber confusiones más o menos graves con un discurso mal entendido, que con una palabra mal puesta en una traducción de este tipo.


Saludos.

Ildefonso Laguna.

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viernes, 13 de abril de 2007

Lingüística Aplicada a Traducción

Ya se ha terminado la Semana Santa. Se ha acabado nuestra semana de respiro y volvemos a estar bajo el yugo explotador e inmisericorde de Olli, que nos pide que entreguemos nuestros artículos aunque se nos haya roto el ordenador (como es mi caso) La semana no pinta bien, esto de haberme quedado sin disco duro tiene que ser una señal de alguien que domina el arte de la sutileza.

Tras estos siete días de pestiños, gachas, pasos (tronos) y demás ejemplificaciones de arte barroco (la cultura andaluza está bien, pero el pan de oro termina saturando a cualquiera), hemos vuelto a la rutina del estudiante sin ningún tipo de piedad, aunque también es cierto que los profesores se han “preocupado” de mantenernos ocupados durante las vacaciones para que no perdamos las buenas costumbres.

El mayor choque contra la realidad post-vacacional fue volver el martes a clase de Lingüística Aplicada a la Traducción. Sigue avanzándose en el temario de manera imperturbable (y preocupantemente rápida, porque se me acumula un importante montón de apuntes que no tengo tiempo para comenzar a estudiar), y en el cajón desastre que tengo por cabeza se me amontona una retahíla enorme de conceptos cuyo significado es algo difuso, pero estoy en proceso de ponerle solución a estos “problemillas” A veces pienso que debería organizarme mejor…

La asignatura de Lingüística Aplicada a la Traducción es cuatrimestral, estableciéndose como una de las materias básicas del primer ciclo de la licenciatura debido a su carácter troncal y, aplicando una lógica simple, si hay que cursar Lingüística Aplicada en todas las facultades de T&I del Estado, se nos muestra la consideración que tiene dentro del plan de estudios elaborado para los estudiantes de nuestra carrera.

Al margen del dato de que la asignatura está presente en todas las facultades españolas, analizando su contenido y enfoque a la hora de aplicar la teoría a la práctica de la traducción, se puede observar que la Lingüística hace que el estudiante se plantee una serie de cuestiones que sin esta formación puede que no se le hubieran pasado por la cabeza a la hora de traducir.

Esta materia pretende analizar las distintas concepciones que hay del propio sistema lingüístico, de la organización de éste y de la influencia que dichas teorías pueden tener en la traductología y la práctica de la labor traductora. El hecho de que la asignatura se “apellide” aplicada a la Traducción es fácil de explicar, ya que se parte de la base de que un traductor o intérprete no utilizará el mismo método si entiende el lenguaje de una manera u otra. Es decir, cada traductor traducirá en función de la concepción propia que tenga del sistema lingüístico, de cómo entienda su organización y de cómo se enfrente a cada uno de sus componentes.

Pero no sólo se estudia la abstracción que pueda suponer la lengua, sino que también se analizan los procesos comunicativos, sus tipos, características y consecuencias para emisor y receptor, pues ¿qué es la traducción sino un tipo más complejo de comunicación que juega con, al menos, dos idiomas diferentes?

También tienen lugar en el programa de esta asignatura aspectos más concretos como el estudio de la función de la gramática y las estructuras textuales más o menos complejas, para hacer un análisis de estos elementos que pueda enfocarse más tarde a la práctica de la traducción, porque cuando nos enfrentamos a un texto es evidente que nadie coge un diccionario y se pone a traducir directamente, sino que el texto original debe ser objeto de un análisis y reflexión importantes antes de comenzar el trasvase lingüístico, a fin de conocer sus peculiaridades y las dificultades que pueda entrañar en el paso a la lengua meta.

Como se habrá podido deducir, el temario de Lingüística Aplicada a la Traducción, por las mismas características de la asignatura, es denso y complejo, con una cantidad importante de terminología concreta que ha de dominarse sin problemas para poder comprender las diversas teorías que se exponen, especialización ésta que hace que la asignatura sea, si cabe, más complicada. Además, al basarse el temario en el desarrollo de diferentes teorías sobre cada uno de los aspectos concretos que se tratan, las pequeñas diferencias entre unas y otras pueden dar lugar a confusiones. No obstante, no es una asignatura a la que dedicando el tiempo necesario sea imposible.

Un saludo.

Ildefonso Laguna.

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sábado, 24 de marzo de 2007

Teoría del Lenguaje Literario

Hace dos días que comenzó oficialmente la primavera. ¡Qué bonito! Qué fechas tan entrañables en las que todo el mundo (aunque sea inconscientemente) se ve poseído por un espíritu rematadamente cursi y ñoño, a través del cual todo se ve bonito, bucólico y pastoril (sí, como un inevitable espíritu garcilasiano que nos preside desde marzo hasta ya entrado el mes de junio)

A pesar de todos los tópicos manidos que tiene esta época del año no todo es así: comienza el buen tiempo (aunque este año la estación haya entrado con nevadas y temporales en el norte y un invierno descafeinado por aquí por Andalucía), se puede salir a la calle sin envolverse en capas y capas de abrigo ni temer por la deshidratación (circunstancia que en menos de dos meses ya comenzará a notarse aquí abajo) y, quien más quien menos, coge de vez en cuando un libro para leerlo bajo el suave sol de estos meses (para seguir con el tópico del locus amoenus en el que todo invita al descanso y tranquilidad)

Hace algo menos de nueve meses, cuando abría un libro, fuera del género que fuera, simplemente lo leía y, para ponerme a prueba, intentaba traducirlo a alguno de los idiomas que controlo. Ahora no. Ahora me planteo una serie de problemas, desde equivalencias hasta el respeto por el uso del vocabulario en la lengua meta, para adecuarlo a la época histórica y al movimiento literario del original, por nombrar sólo algunos.

Puede que estos problemas me hubieran surgido de manera más o menos espontánea cuando me hubiera tenido que enfrentar directamente a una traducción literaria (porque estamos de acuerdo en que a nadie se le ocurre traducir utilizando los mismos vocablos y formas un soneto de Shakespeare que un relato de Poe), pero quizás no podrían llegar a la profundidad necesaria si no hubiera tenido una asignatura que me introdujera en esta problemática de manera más directa: Teoría del Lenguaje Literario.

El temario se fundamenta en el estudio (teórico y práctico) de los diferentes posicionamientos respecto a la teoría literaria a lo largo de la Historia, la evolución del pensamiento literario y el reflejo de este hecho en las formas literarias de la época concreta de cada movimiento. Se trata de una asignatura cuatrimestral de carácter obligatorio en la Universidad de Córdoba, en primer año de TeI y que es anual en segundo año de las filologías impartidas por la UCO.

El hecho de que la asignatura se imparta tan sólo durante un cuatrimestre obliga a constreñir el temario para poder abarcar todo el espectro de la evolución del pensamiento literario (desde Aristóteles hasta Jakobson, pasando por Sainte-Beuve y los románticos ingleses), aplicando todas las características de cada una de estas formas de ver el arte de la Literatura como una guía a tener en cuenta para ser respetuoso a la hora de traducir.

Un aspecto interesante de las prácticas de Teoría del Lenguaje Literario es el trabajo con ejemplos bilingües de los textos que han de compararse y a analizarse, es decir, el trabajo con los originales y su traducción al castellano, lo que posibilita la observación de los métodos que el traductor ha seguido para la resolución de los problemas que se le han podido presentar a la hora de conservar una figura retórica en la lengua meta, amoldar un vocablo a las connotaciones que son necesarias en ese contexto concreto o su respeto por el estilo del original, por ejemplo.

El programa teórico, a parte de con análisis de textos y su comentario, se acompaña con una serie de lecturas obligatorias, que servirán para aplicar el contenido de la asignatura a la hora de comprender la estructura, forma, estilo, contenido e intencionalidad de las obras, pues son ejemplos magistrales de alguna de las teorías literarias explicadas en clase.

Esta asignatura, junto con Lingüística Aplicada a la Traducción y los idiomas extranjeros (evidentemente), es una de las más enfocadas directamente al objetivo central de la licenciatura y que (hablo desde una visión tan sólo de estudiante de primero) más puede servir para situarse de cara a una traducción, en este caso, literaria que, en cursos sucesivos se verá ampliada y complementada con la formación en otros tipos de traducción y en interpretación.

Un saludo.
Ildefonso Laguna.

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viernes, 9 de marzo de 2007

Lexicología (UCO) vs. Diccionarios de las lenguas B y C (UPO)

Asoma ya otro fin de semana y aquí me encuentro para daros la bienvenida con mi crítica quincenal a las asignaturas de nuestra licenciatura (cómo adoro la libertad de expresión)

Sí, probablemente debería estar haciendo algo relacionado con la facultad, véase, por ejemplo, una práctica surrealista de Metodología (lo que sigue creo que ya lo sabéis), pero, sinceramente, encuentro más útil dedicar este hueco, que he encontrado de casualidad en mi prácticamente inexistente tiempo libre, al artículo (si no cumplo los plazos, Olli me castiga sin postre)

A estas alturas nuestra vida va volviendo poco a poco a la normalidad tras los exámenes. De nuevo somos máquinas de coger apuntes de manera incansable (sobre todo en Lingüística, donde el adjetivo “incansable” es bastante discutible cuando comienzas a sufrir calambres intermitentes), pasarlos a limpio, hacer ejercicios y entregar prácticas.

Ahora que sé que he conseguido dejar atrás Lexicología de la lengua inglesa y las notas están próximas a ser fijadas en las actas, procedo a abordar el tema de mi artículo: ¿para qué me servirá la asignatura que acabo de aprobar?

Esta pregunta no es nada que no se me haya pasado antes por la cabeza. De hecho, mientras me pasaba días enteros delante de esos apuntes casi indescifrables que había conseguido crear prácticamente de la nada, me planteaba, en mitad de la frustración y la jaqueca, qué supondría esta asignatura no ya para mi vida futura como traductor, sino, en un futuro más cercano, durante el resto de la carrera.

Y no he encontrado una respuesta muy alentadora. Sólo considero justificada la presencia en el temario de los procesos de formación de palabras y mecanismos morfológicos del Inglés, pero no entiendo para qué puede servirme el haber estudiado miles de características de diferentes diccionarios (históricos ya muchos de ellos) monolingües y bilingües, si esa parte no se ha enfocado a la selección de diccionarios para la traducción práctica. ¿Para qué necesito saber las características del diccionario de Johnson (1755) o los procesos de investigación lexicográfica del siglo XX si, como futuro traductor, no se me enseña a saber seleccionar mediante diferentes criterios mi herramienta de trabajo más importante?

Si se lee el programa de la asignatura, (que fue planificado por un profesor diferente al que este año ha impartido la asignatura), se verá que en él se estructura la asignatura en tres objetivos básicos: hacer que el estudiante entienda los diferentes elementos comprendidos en la representación del significado y su función en el lenguaje, la mejora del vocabulario y la compresión de los procesos morfológicos del Inglés y, por último, promover una actitud crítica ante los diferentes tipos de herramientas léxicas. Un temario cargado de buenas intenciones y con un aspecto interesante en un principio, pero que, una vez que vuelvo la vista atrás se ve totalmente incumplido en la práctica totalidad de los tres aspectos anteriormente citados, salvándose, como he dicho anteriormente, la parte correspondiente a la morfología inglesa, poco más.

Ante esta situación, he comenzado a considerar diferentes planes de estudios y he comprobado que la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla oferta unas asignaturas más o menos similares a Lexicología: Diccionarios de las lenguas B y C, con un enfoque más lexicográfico que lexicológico, centradas sobre todo en el análisis del contenido de los diccionarios para evaluarlos con respecto a su eficacia como herramientas de trabajo, la actividad del traductor como creador de diccionarios y las ventajas o inconvenientes de ciertos tipos de diccionarios frente a otros.

Seguramente, algún alumno de la UPO que haya cursado la asignatura me contradiga y deje algún comentario diciendo que no entiende la utilidad de esa asignatura, o que en todas las universidades las asignaturas parecen más interesantes de lo que son en los planes de estudios que en el aula, pero sinceramente, después del desengaño con Lexicología del Inglés creo que nada hay ya a estos respectos que me sorprenda.

Para terminar esto que ha parecido más que un artículo un planto por la asignatura de Lexicología, hacer dos consideraciones que creo que serán compartidas por la mayoría de los lectores del blog: a la hora de hacer un plan de estudios, se debe pensar en la utilidad de las asignaturas impartidas y respecto al perfil del docente, los alumnos tenemos derecho (y las facultades yo diría que el imperativo moral si les importa la formación de sus estudiantes) a recibir la docencia por parte de un especialista en la materia.

Un saludo.
Ildefonso Laguna.

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viernes, 23 de febrero de 2007

Primer curso de T&I en Córdoba

El lunes de esta semana ha comenzado para mí, al igual que para el resto de mis compañeros de la Universidad de Córdoba (UCO), el segundo cuatrimestre, tras dos semanas de encierro forzoso y de vida eremita obligada a consecuencia de los exámenes de febrero.


Aquellos que superen los exámenes, como es evidente, habrán dejado atrás para el resto de su vida universitaria (y quizás incluso su vida profesional) las asignaturas cuatrimestrales que hayan cursado en calidad de materias optativas y la obligatoria impuesta por la universidad en la planificación docente.


Con esta introducción quiero traer a colación el tema de esta sección de Tradublog: la utilidad práctica, de cara a la vida profesional de un futuro traductor/ intérprete de las asignaturas de la licenciatura. En este primer artículo hablaré sobre el plan de estudios de la UCO para el primer año de T&I, detallando los programas y los enfoques de las asignaturas, así como realizando una breve perspectiva sobre la utilidad de éstas de cara a mi futura vida como traductor.


El primer curso de Traducción en Córdoba consta de un total de ocho asignaturas, tres anuales y las otras cinco cuatrimestrales. Las anuales son las tres lenguas que han de estudiarse: lengua española y las otras dos lenguas extranjeras que se escojan (en este caso, la UCO ofrece como lengua B la posibilidad de escoger entre Inglés o Francés y como lengua C oferta la posibilidad de elección entre Inglés, Francés, Alemán, Italiano y Árabe) Las lenguas son nuestra principal herramienta de trabajo, por lo que su utilidades obvia, aunque sí me gustaría resaltar el hecho de que las asignaturas de lengua, aquí en Córdoba sólo se estudian durante el primer año (esto incluye también las lenguas C), lo que me parece completamente insuficiente, debiéndose ampliar su enseñanza en al menos un curso más. Las asignaturas cuatrimestrales para este curso son: Teoría del Lenguaje Literario en el primer cuatrimestre y Lingüística aplicada a la Traducción y Metodología del Trabajo Intelectual aplicada a la Traducción y a las Ciencias de la Información en el segundo.


Teoría del Lenguaje Literario es una asignatura teórico – práctica en la que se estudia la evolución del pensamiento literario a través de la Historia y el reflejo de éste en la obra de los escritores de las diferentes épocas. Es evidente que para traducir cualquier texto literario, el traductor ha de conocer su contexto histórico, el pensamiento que da origen a ese producto escrito y cómo se refleja éste en su construcción. Además, el conocimiento del manejo del lenguaje literario en función de la época y de la teoría imperante en la literatura en el momento de la creación, hace que el traductor comprenda el manejo y la intención de la retórica de la obra a la que se enfrenta, escogiendo en la lengua meta las figuras y mecanismos que le resulten más interesantes y apropiados para que la traducción resultante sea lo más fiel posible y conserve la mayor cantidad posible de recursos utilizados en la lengua original.

Lingüística aplicada a la Traducción, a pesar de ser una asignatura de carácter cuatrimestral, es una troncal con un denso temario, siendo, junto con las lenguas, un pilar básico de la formación del alumno. Orientada a la explicación de la estructura del lenguaje y las relaciones de los signos lingüísticos entre sí, se convierte en una herramienta importante en la vida de un traductor a la hora de plantear la manera de abordar un texto desde una u otra perspectiva.


La última obligatoria es Metodología del trabajo intelectual aplicada a la Traducción y a las Ciencias de la Información. Alumnos de cursos anteriores todavía se preguntan para qué sirve, puesto que ya hay en la titulación asignaturas sobre traducción asistida e Informática aplicada a la Traducción. Metodología viene a ser un compendio desubicado entre una asignatura de Documentación y prácticas con procesadores de texto, sin un enfoque claramente definido a la hora de llevarlo a la práctica en un campo concreto dentro de la Traducción.


Con respecto a las optativas, decir antes de comentarlas que la oferta de la UCO en Traducción es muy limitada y, en algunas ocasiones, imparte asignaturas completamente ajenas a la titulación. Para primer curso de traducción se ofertan: Lexicología de la lengua B (Inglés o Francés) y Bibliografía y Fuentes de Información en el primer cuatrimestre y Español Hablado, Geografía política y económica de la Europa Comunitaria y Métodos para le Recuperación del Patrimonio Cultural en el segundo.

Lexicología es una asignatura que en las filologías se imparte en cuarto curso y en Traducción en el primer cuatrimestre de primero, además con un temario que abarca mucho en muy poco tiempo: Morfología, Lingüística y Lexicografía. Puede servir para afianzar la base de comprensión acerca de los mecanismos de creación léxica de la lengua tratada, pero la parte lexicográfica es demasiado densa y de nada sirve estudiar características teóricas de herramientas de traducción, si luego no se realizan prácticas con este material.


Bibliografía y Recuperación del Patrimonio son dos asignaturas que nada tienen que ver con la titulación, pues son dos disciplinas que están más en conexión con la Licenciatura en Historia. No acierto a comprender su utilidad dentro de T&I, salvo el hecho de cubrir créditos sin ningún tipo de criterio.


Geografía de la UE posee un temario denso y comprimido debido a su carácter de asignatura cuatrimestral. Aun así, la utilidad de la asignatura radica en la profundización que realiza en los mecanismos de funcionamiento de las instituciones de la Unión Europea y la toma en contacto del alumno con las políticas comunitarias y los países pertenecientes a ésta. Este contexto debe considerarse fundamental, pues el servicio de traducción o interpretación de las instituciones comunitarias es uno de los sectores profesionales más deseado por el estudiante de T&I.


Por último, Español hablado es una asignatura que abarca las diferencias léxicas entre los diversos registros del español, así como las variaciones dialectales de la lengua en todo el contexto hispanohablante. Puede utilizarse para obtener una perspectiva de las variantes que se han de usar en una traducción en función del país que vaya a ser destinatario de ésta, así como para tener en cuenta la equivalencia de expresiones hechas en castellano con respecto a otros idiomas y los mecanismos de formación y funcionamiento de éstas.


Espero que este primer artículo haya servido al menos para dar una visión global de la oferta académica para la licenciatura en la Universidad de Córdoba. A partir de mi próximo artículo comenzaré a hacer una comparativa entre las diferentes ofertas de asignaturas obligatorias y optativas de las facultades del resto del Estado.

Un saludo.

Ildefonso Laguna.

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